IA. La respuesta es la pregunta.

La IA será realmente poderosa cuando aprendamos a hacerle las preguntas adecuadas.

Hoy en día, a nivel de usuarios, somos como niños de 3 años aporreando las teclas de un piano de cola, sonriendo satisfechos mientras escuchamos y seguimos aporreando.

Crear Power Points fantásticos, obtener los puntos clave de un informe anual de ventas, hacer un vídeo con Donald Trump explicando un chiste, o con Pedro Sánchez cantando una cumbia, no es más que mano de obra barata.

Debemos convertirnos en virtuosos de la pregunta, ensayar, aprender, mejorar, recurrir a conceptos filosóficos como la retórica, mayéutica, la Erística, o el Método socrático (y sí, los dos últimos me los ha soplado la IA). De lo contrario, seguiremos aporreando el piano.

Preguntas grandes, respuestas grandes. Preguntas pequeñas, respuestas pequeñas.

Y si no, tiempo al tiempo.

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Motivación y profesión.